Detalle Noticia

Ludmil Angelov: "Un pianista se hace realmente interesante cuando consigue transmitir emociones"Volver

Ludmil AngelovPor lo que hemos escuchado hasta ahora, ¿qué valoración le merecen los pianistas que están participando en el premio?

Lo primero es el altísimo nivel de los concursantes por ser una primera edición. Ha sido una sorpresa muy grata; conozco muy bien el panorama de los concursos internacionales, y por ello felicito al concurso por la calidad que ha conseguido reunir.

¿Cuál cree que es la razón de que se haya dado esta circunstancia?

La verdad es que es una receta muy difícil. Yo diría que han influido la época del año, la situación geográfica y desde luego el magnífico auditorio, porque reúne las condiciones óptimas para la música. También destacaría la elección, muy inteligente, del programa de interpretaciones, porque elimina cualquier obstáculo que impida a los pianistas mostrar su verdadera personalidad.

Durante la fase semifinal ¿qué detalles tiene en cuenta a la hora de puntuar?

Sobre todo la profesionalidad. Siempre tiene más puntos el que menos errores comete, pero el carácter profesional deben demostrarlo con el estilo, su capacidad artística y la transmisión de emociones. La música es el lenguaje de las emociones, y expresándolas en la interpretación es donde un pianista se hace realmente interesante, porque le abre las puertas de los concursos internacionales. Por eso siempre hay que preguntarse quién será el verdadero artista que demuestre estas cualidades.

¿Ha encontrado algún concursante revelación que destaque notablemente?

Sí, precisamente por el alto nivel del concurso. Hay varios que han causado gran sensación entre el jurado; han dado muy buena impresión, y ahora la situación está muy reñida, pero a la vez es apasionante ver la competencia. Lo normal en otros concursos es que surja uno, como mucho dos, pero desde luego no tantos.

Su compañero Leonel Morales apuntaba la importancia del estudio y la constancia de los pianistas, incluso cuando no están motivados, hasta provocar una relación de amor/odio con el piano. ¿Cuál es su opinión al respecto?

Desde luego es necesario un trabajo muy duro, mucha dedicación y suerte. Suerte porque el maestro es lo más importante, y encontrar el adecuado es cuestión de azar. Los primeros pasos con el piano son los más importantes para adquirir la destreza y la técnica; más tarde se les enseña la música, pero la profesionalidad se adquiere desde pequeños. Por eso las escuelas rusas eran las mejores hace 20 años, por su calidad pedagógica y la forma de moldear a los pianistas, que acaba convirtiendo el piano un arte para toda la vida. Por eso con 10 o 12 años ya están preparados.

Cuéntenos un poco sobre su experiencia con las giras…

Son agotadoras, sobre todo a nivel emocional. El desgaste físico es inevitable después de muchas actuaciones, pero sobre todo sufre el nivel mental por la responsabilidad y la concentración que debes mantener. Además, cuando acabas sientes un vacío, te falta algo. Pero la música siempre te recarga.

También has grabado discos ¿cómo es la experiencia?

Es una actividad distinta. El directo es más interesante porque capta un momento irrepetible, y muestra esa relación que se crea entre el público y el pianista. Por otro lado, el estudio aporta más calidad y unidad a la grabación, y siempre puedes repetir algo si no te gusta, pero es más artificial. Sin embargo, permite escuchar a artistas desaparecidos o dejar tu huella para las generaciones futuras.

Hace unos días comentaba que una mala crítica no suele acabar con la carrera de un concertista...

Sí, porque al fin y al cabo el crítico más duro soy yo. Creo que las críticas no aportan nada al artista; por eso pienso que es más importante la crítica del público en general. El que critica tiene que saber mucho de lo que está hablando, y saber ponerse en el lugar del pianista para no alejarse de la realidad del artista. Pero críticos así ya no existen, como Schuman, Tchaikowsky o Debussy.